lunes, 24 de marzo de 2014

Apuntes Histórico-cronológicos sobre Calañas (II)



SIGLO XIII.-

            El reino de Niebla no llegó a cumplir los veinte años. Surgió en 1.234 por elección de Xayb ben Mohammad ben Mafot, reconoció a los abasies en 1.243 y prestó ayuda a los musulmanes de Sevilla durante el cerco. Luego reconoció el vasallaje del rey de Castilla, pero en 1.262, Niebla se vio cercada y conquistada al fin por Alfonso X, quien expulsó a los moros de ella y la pobló de cristianos. Los documentos que sirven como partida de nacimiento a Niebla son muy escasos. Desde 1.239, los castillos de Alhajar y Ayamonte estuvieron en poder de la Orden de Santiago, pasando a Castilla a partir del acuerdo con Portugal de 1.253 y es posible que Alfonso X, en los años siguientes, asentara ya algunos pobladores, pero no sería hasta 1.262 cuando tuvo lugar la verdadera repoblación y organización, después de la conquista del reino de Niebla.

            En 1248, Fernando III toma Sevilla y cinco años después el Rey Sabio fija el alfoz de la ciudad. Era tan extenso que sus límites occidentales estaban en el Guadiana y, por el Norte, se extendían hasta el Ardila. Comprendía Cortegana, Almonaster, Zufre, Aracena, Aroche, Sotiel, Tejada y El Cerro. El documento no nombra, lógicamente, ni a Zalamea ni a Calañas, entonces simples lugares. Ni tampoco a Facanías, una venta en un cruce de caminos. Sin embargo, la mención de Sotiel revela la importancia del cenobio como santuario mariano ya en aquellas épocas. Se deduce que, siendo pioneros en la reconquista del suroccidente peninsular los portugueses, toda la comarca que cruza el curso medio del Odiel estuvo sometida a constantes incursiones bélicas de uno y otro bando pues los límites aún no estaban definidos. Una vez finalizada por Alfonso X el Sabio la conquista del sudoeste español, se seleccionaron como cabeceras de comarca, cuatro poblaciones de la provincia de Huelva: Ayamonte, Gibraleón, Huelva y Niebla. 

            En 1.251 ya aparecen en los documentos – por primera vez – de lo que se conoce hasta el presente, nombres de los lugares del territorio. En el documento de concesión a Sevilla – por parte de Fernando III – del Fuero de Toledo, se citan, entre los territorios donados a la ciudad de Sevilla, El Andévalo y Sotiel.

            En 1.262, Alfonso X, dio a la villa Carta Puebla (documento en que un soberano fija las condiciones a que han de sujetarse los habitantes de un lugar, sobre todo para favorecer su repoblación) y el título de Muy Leal, privilegio confirmado más tarde por Enrique II cuando se crea el Condado de Niebla. Estos datos aparecen en copias de documentos que se conservan en el Archivo General de Simancas, Sección de Hacienda. El antiguo reino almohade de Niebla queda organizado como Concejo, a la vez que el territorio se deslindaba, comprendiendo las poblaciones de: Trigueros, Beas, Rociana, Villarrasa, Bonares, Lucena, Alájar y el Campo de  Andévalo, extensa comarca que comprendía los municipios de Alosno, Puebla de Guzmán, Paymogo, El Almendro, Villanueva de las Cruces, Cabezas Rubias, Santa Bárbara y  Calañas (tierras comuneras del Condado)(Julio González 1.947. Repartimiento de Sevilla).   

            En 1279, la villa de Almonaster y “el logar que dicen Calamea” pasan a formar parte de los bienes de la mitra arzobispal mediante trueque por Cazalla. Y el 1283,los territorios del antiguo reino de Niebla, entre los que se incluye ya Calañas, Huelva y otros del Concejo de Sevilla, son cedidos por Alfonso X a Doña Beatriz, su hija natural y reina de Portugal. En la segunda mitad del Siglo XIV, Calañas y Facanías pasan al poder de los Guzmanes

SIGLO XIV.-

            En 1.369, Don Juan Alonso Pérez de Guzmán, Señor de Sanlucar de Barrameda, e hijo de don Alonso Pérez de Guzmán el Bueno que había tomado partido por Enrique de Trastamara en la     anterior guerra civil, se había casado con Doña Beatriz, hija del Rey Don Enrique II, y recibiendo como dote y en Título de Condado, la villa de Niebla y la totalidad de sus tierras, Trigueros, Bonares, Rociana y todo el Campo de Andévalo, en detrimento de los Caballeros de Niebla que habitaban aquellos lugares, que se vieron obligados a emigrar a otras tierras por no querer sufrir ser vasallos de ningún señor que no fuese el Rey de Castilla. La donación de Niebla a Don Juan Alonso Pérez de Guzmán, venía acompañada del título de Condal, y la anexión de un gran señorío jurisdiccional integrado por bastantes aldeas, entre las que se encontraba Calañas. Como los restantes lugares del condado, eran gobernados por un cabildo, formado por dos alcaldes pedáneos, cuatro regidores y un síndico procurador, todos sometidos al corregidor de Niebla. El duque de Medina Sidonia percibía las rentas, y participaba en los diezmos eclesiásticos.

CALAÑAS, 2014

jueves, 20 de marzo de 2014

Apuntes historico-cronológicos sobre Calañas (I)



         No podemos atestiguar sobre fecha concreta de cuando fue fundada Calañas, pero en varias ocasiones se han citado datos o narrado hechos relativos a la antigüedad de nuestro pueblo siendo objeto de una síntesis cronológica básica.
            Según Romero Mantero en sus apuntes históricos, geográficos, económicos y sociales de la comunidad calañesa y su territorio, titulado A los pies del Morante, nos dice que parece bastante probable que el actual territorio calañés estuviese ocupado por comunidades prehistóricas, ya que está comprobado que así ocurrió en su entorno inmediato, teniendo más fundamento por la presencia de minerales para la elaboración del bronce.

PREHISTORIA Y ANTIGÜEDAD.-

            Las fichas arqueológicas de la Provincia de Huelva, actualmente vigentes, definen un panorama en los términos municipales colindantes a Calañas que denotan unos asentamientos prehistóricos que no encontramos en el término municipal, simplemente por la ausencia de una investigación sistematizada del mismo en éste campo, lo que es probable afirmar que en Calañas también existían yacimientos aún por investigar. Entre los datos encontrados en su entorno citamos: necrópolis (Almonaster), sepulcros (Zalamea la Real), Cistas y Dólmenes (Valverde del Camino), poblados Edad del Bronce (Trigueros)..... Con estos datos es probable admitir la existencia de yacimientos también en Calañas. No obstante, el Ingeniero Director de las Minas de Silos de Calañas en 1.870, Don Recaredo de Garay y Anduaga remite un escrito a Don José Amador de los Ríos, catedrático de número de la Academia de la Historia donde informa del descubrimiento y excavación de 25 sepulturas en cistas en el término de Calañas y que parecen corresponder al Bronce avanzado, así como un hacha de cobre en la Fuente del Casarete (Calañas), un vaso sepulcral de barro en el Cabezo del Guijarro (Calañas), dos pateras funerarias de barro cocido (Calañas). 

         

                     




             Según indica Estrabón (geógrafo e historiador griego), parece ser que toda esta zona serrana-occidental del provincia y su inmediata meridional estuvo ocupada por un pueblo de origen céltico (Beturia Céltica) quedando más al sur uno de los pueblos tartésicos, los turdetanos. La presencia romana es ya incuestionable por las muestras de utensilios mineros de aquella época que se han encontrado (en la mina de Sotiel Coronada se hallaron una serie tornillos hidráulicos en uno de los anchurones próximos al Pozo de San Juan que fueron reconocidos y descritos por Gonzalo y Tarín; una bomba de Ctesibio cuyo único ejemplar procede de la Mina de Sotiel, hallado en 1889 y explicado por Vitrubio y en el paraje Cabeza del Agua, en término de Calañas, se encontraron restos de una noria romana).



 

De la época árabe, tampoco se tienen noticias ciertas relativas a los posibles pobladores del término, pero ya aparece con mayor nitidez el Andévalo y el ámbito territorial de Niebla, como zona habitada especialmente en el tiempo de los conflictos de la Reconquista. El lugar de Calañas fue habitado por fenicios, griegos, cartagineses y árabes. Fue conquistada a éstos por el Gran Maestre de la Orden de Santiago por el Capítulo de Mérida y al servicio de Alfonso X de Castilla, el portugués Don Pelayo Pérez Correa, que la puso bajo el patronato de aquella Orden.



CALAÑAS, 2014

jueves, 13 de junio de 2013

Las Minas de Calañas y su término. LA TORERERA



             Con una superficie de 286,16 hectáreas es un terreno que se encuentra limitado al sur por el Arroyo de Gataperosa y dentro del cual está el embalse del Riscoso. Su historia comienza a principios de siglo con la explotación de una mina de piritas que permanecería abierta hasta los años 30, cuya propiedad era de la Unión Española de Explosivos. Según L. Pinedo Vara (1.963), la denominación de La Torerera se debe a que la mina fue solicitada como concesión al día siguiente de celebrarse una fiesta campera en la finca y en honor a la actuación de una señorita torera con una res brava se decidió poner a la finca ese nombre, La Torera, pero por error, se repitió la sílaba quedando su actual nombre.   Unos años después del cierre de la mina, en 1.947, se reanudan las extracciones y la Unión Explosiva decide montar una gran fábrica donde se producía ácido sulfúrico, nitrito, nitroglicerina y explosivos especiales.



                     
                                              
                                                                                                                                         
    Esta buena marcha hizo que resurgiera un poblado a su alrededor, cuyo núcleo principal o pueblo de arriba se situó sobre un cerro. Las edificaciones que componían éste núcleo eran: vivienda del director, viviendas de técnicos, iglesia, viviendas para capataces o técnicos medios, casino, fonda y economato y 8 núcleos de viviendas para trabajadores, haciendo un total de 61 viviendas. Posteriormente se iniciaría la construcción del pueblo de abajo, formado por 36 viviendas y que se situó al sur de la carretera que va a los Milanos.  La población de La Torerera llegó a alcanzar un censo de 1000 habitantes. En los años 60 y por diversos motivos, se llega al cierre de la explotación minera. En los años siguientes se llegó a cultivar el champiñón aprovechando las bocaminas y a partir de 1.970 cesa toda actividad en la mina. En 1.986 la Administración Autónoma de Andalucía compra la finca a la empresa Explosivos Riotinto y se empiezan a poner las bases para reactivar la zona, creando un camping de futura apertura y gestionado por un grupo sindical. Lo cierto es que en estamos en el 2.013 y todo sigue igual que al principio.  


CALAÑAS, 2013